miércoles, 28 de mayo de 2008

RAUL BRASCA (microrelatos)

(colaboración de Lázaro Silva)
Autor de cuentos y ensayos, se ha dedicado en los últimos años especialmente a la microficción. En 1989 fundó, con otros cuatro escritores, la revista Maniático Textual que estuvo en quioscos y librerías hasta 1994. Compiló varias antologías, fue jurado de cuento en el Fondo Nacional de las Artes, jurado y panelista en la Feria del libro de Buenos Aires, disertante en la de Bahía Blanca, coorganizador del Primer Congreso Argentino de Microficción. Colabora con bibliográficas en el suplemento de cultura del diario La Nación.
Algunas obras: Nosotras, vosotras y ellas, antología de microficciones sobre la mujer, Ed. Desde la Gente, Buenos Aires, 2006. De mil amores, antología de microficciones sobre el amor, Thule Ediciones, Barcelona, 2005. Últimos juegos, cuentos propios, Ed. Páginas de Espuma, Madrid, 2005. Humores que matan, antología de humor, Ed Desde la Gente, B. Aires, 2005. (En colaboración con Luis Chitarroni). Todo tiempo futuro fue peor, Microficciones propias, Thule Ediciones, Barcelona, 2004. Textículos bestiales: Cuentos breves de animales reales e imaginarios, antología, Ed. Desde la Gente, B. Aires, 2004. (En colaboración con Luis Chitarroni).

Triángulo Criminal
Vayamos por partes, comisario: de los tres que estábamos en el boliche, usted, yo y el "occiso", como gusta llamarlo —todos muy borrachos, para qué lo vamos a negar— yo no soy el que escapó con el cuchillo chorreando sangre. Mi puñal está limpito como puede apreciar; y además estoy aquí sin que nadie haya tenido que traerme, ya que nunca me fui. El que huyó fue el "occiso" que, por la forma como corría, de muerto tiene bien poco. Y como él está vivo, queda claro que yo no lo maté. Al revés, si me atengo al ardor que siento aquí abajo, fue él quien me mató. Ahora bien, puesto que usted me está interrogando y yo, muerto como estoy, puedo responderle, tendrá que reconocer que el "occiso" no sólo me mató a mí, también lo mató a usted.

Despojo
No se dejaban fotografiar convencidos de que la cámara les robaría el alma, pero al fin cedieron y fueron despegándose de sí mismos sin que nadie se diera cuenta, salvo el extraño fotógrafo.

Prurito
Aunque se hizo amputar la pierna, el terrible prurito seguía: o era ilusorio el prurito o lo era la ausencia de pierna. El prurito tenía una presencia tan feroz que era incuestionable, así que reclamó de inmediato al cirujano que lo había estafado.

Historia universal
Encriptado en la Torá está todo lo que fue, es y será, hasta en sus menores detalles. Del recuento de los años de todas las generaciones, el obispo Ussher dedujo que el universo comenzó en el 4004 antes de Cristo. El matemático Rips, buscó las relaciones lógicas ocultas en el texto y anunció el fin para el año 2113. Ambos se equivocaron. Quien al fin acierta es Vjrltz. Él descubre la ley que ordena las incontables combinaciones de las 304.805 letras del libro sagrado en un relato continuo de diáfano sentido que despliega el acontecer universal con absoluta precisión. Pero cada vez que aprieta la tecla de su computadora para comenzar a leerlo le sucede lo mismo: hay una enorme explosión. De nuevo comienzan a condensarse los astros, germina la vida, algunos hombres escriben la Torá, aparecen Cristo, Ussher, Rips, Vjrltz...

Hermanos
Cuando la coexistencia se les hizo insostenible, dos hermanos muy competitivos llegaron a un acuerdo tácito pero inquebrantable: aquello en lo que uno de ellos triunfara quedaría vedado para el otro; eso evitaría toda comparación entre ambos. Más que un alivio, el pacto resultó una condena. En la carrera por apropiarse de los triunfos más gratificantes y las privaciones menos penosas, el que mostró primero ser más inteligente, relegó al otro a la estolidez y los trabajos rudos. Consecuentemente, cuando el bruto aunque apuesto ganó con las mujeres, el intelectual tuvo que inclinarse por los hombres. Pero replicó haciéndose muy rico, con lo que obligó al hermano a equivocarse en los negocios y arruinarse. No previó que tanta miseria haría que su rival deseara morir hasta lograrlo y que con ello le escamotearía el triunfo. Achacoso y cubierto de años, soporta aún la ruina de su cuerpo mientras clama por una muerte prohibida.

Los mitrales * *

A Olga de Souza Pinto, Oscar F. Sánchez,
Juan Takara y Enrique Sous.
In memoriam.

En la patria de los pájaros hay todas las especies. Sólo faltan los mitrales, que se forjaron una patria para ellos solos. Con esto evitaron los riesgos de volar. Los mitrales son voraces y tienen buena voz. Su filosofía es clara: la jaula no encarcela sino que protege, todo lo que se necesita para ser feliz está del lado de adentro. De hecho, los que alguna vez salieron no lograron sobrevivir, dicen que porque no supieron procurarse alimento; pero no es verdad, la inmensidad del aire les paralizó el corazón. Bien alimentados y seguros en sus jaulas, los mitrales aspiran a ser las únicas aves. Y en las épocas en que la patria de los pájaros es diezmada por las balas, deliran de gozo creyendo que lo conseguirán. Entonces, inflan el pecho y lanzan un silbido tan potente que no deja oír el ruido de las alas rotas ni el triste piar de las aves del cielo que agonizan hundidas en la hierba.
* Escrito para Escritores por la memoria, la verdad y la justicia, cuadernillo editado en el vigésimo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.