
(Valencia, Estado Carabobo, 1965). Narrador, crítico, poeta y cronista. Licenciado en Letras, egresado de la Universidad del Zulia, anteriormente cursó estudios literarios en la UCV. Realizó estudios de Maestría en Literatura Venezolana en LUZ, y es Especialista en Enseñanza de la Lengua (con mención
Magna Cum Laude) egresado de la Universidad Católica "Cecilio Acosta". Su autoría figura en cuentos, crónicas y ensayos publicados en diversas revistas nacionales, y en una
Antología de Narrativa y Ensayo publicada por la UCV en 1992, como Mención de Honor en el I Concurso Literario Estudiantil de la máxima casa de estudios, con el cuento titulado
Rostros en Resaca (1991). En Julio del 2002, obtiene la Mención de Honor en el Concurso Literario de Fundarte de ese mismo año, con el ensayo titulado
Un Niple, la Lluvia y Tú (Retrato de una ciudad hermosa y explosiva) y en Julio de 2008 obtiene Mención Publicación en el LXIII Concurso de Cuentos del diario
El Nacional con el relato
Juegos de guerra y amargura. Actualmente, es Coordinador Académico del Área de Lengua y Literatura de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Católica
Cecilio Acosta (Maracaibo, Edo. Zulia), Coordinador de la
Especialización en Enseñanza de la Lengua adscrito a la Dirección de Investigación y Postgrado, y miembro del Comité Editorial de la Revista de Artes y Humanidades UNICA.
4 comentarios:
Es muy acertada vuestra perspectiva literaria, tradicional y moderna a la vez.
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Saludos,
Freddy Flores Quintero,
webmaster@cadalugar.com
Profesor Táribus: Nosotros sus seguidores y admiradores, queremos saber por qué lo llamaban el brazo armado de La Ciento Quince.
Rodolfo sigo tus pasos en admiración a tu obra literaria, que tu grandeza en el pensamiento y en tu obra crescan como crece la sombra cuando el sol declina. Mi hijo estudia letras y esta en venezuela leyendo tus obras.
Saludos tu primo Gustavo Táriba
DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA...
Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
Eugenio Montejo.-
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